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This Charming Man

Una canción que comienza en una colina desolada en la que se pincha la rueda de una bicicleta. Morrissey con su tupé de plumas de faisán poniendo los ojos en blanco, preguntándose si la Naturaleza, por fin, hará un hombre de él. Una colina a las afueras de Manchester, una colina bajo la lluvia que podría ser Saddleworth, el descampado de Myra Hindley en el que tal vez aún haya esqueletos adolescentes buceando en la tierra. Alguno de ellos (podría ser Pauline, o a lo mejor Lesley Ann) ha cruzado el mar hasta sacar sus huesos como un periscopio en el cementerio de Père Lachaise. Y allí se ha pintado los labios para estampar un beso en el mausoleo de Oscar Wilde, ese bloque de piedra sobre el que cayó una esfinge a la que le cortaron los huevos con una piqueta.

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