Home

Andy Warhol

Andrew Warhola nació en un suburbio de Pittsburg el día 6 de agosto de 1928 y murió tal día como hoy en 1987, mientras se recuperaba en un hospital neoyorquino de una intervención de vesícula. La leyenda dice que su muerte se debió a una negligencia médica cometida al administrarle penicilina, a la que era alérgico. Es un dato falso, pero si pretendiéramos despojar a Warhol de todas las leyendas que lo rodean no terminaríamos nunca.

Warhol odiaba los hospitales. De niño se le diagnosticó corea de Sydenham, un trastorno nervioso que le provocaba espasmos y que lo tuvo en cama durante largas temporadas. Encerrado en su habitación, Warhol coleccionaba recortes de revistas y fotografías de las estrellas de Hollywood. Las fantasías y la admiración por el lujo y la fama se desarrollaron en su cabeza al mismo tiempo que el sarcasmo y la hipocondría. Años más tarde, Warhol tendría que regresar a la cama de otro hospital tras recibir un disparo por ser, esta vez él, demasiado famoso. La vida sí que es sarcástica cuando se lo propone.

No voy a analizar a Warhol como artista. Puede que fuera un genio o puede que fuera un farsante, incluso puede que fuera ambas cosas. Frívolo, maquiavélico, oportunista… lo que queráis: está en discusión si os apetece. Porque a Warhol tal vez el tiempo o una reacción organizada de detractores lo echen de los museos. Pero aunque eso suceda algún día sin que Mario Vaquerizo consiga impedirlo, nadie podrá discutir que Andy Warhol nos conocía como si nos hubiera parido o, más bien, como si nos fuera a parir.

Factory Warhol

Ya habéis oído esa frase sobre los 15 minutos de fama de los que en el futuro (en lo que era el futuro para Warhol) todo el mundo podría disponer. No digáis que no se ha cumplido: hoy todo el mundo puede asomarse a una pantalla, concursar en un reality, ser blogger, ser youtuber, ganar popularidad y dinero comentando videojuegos o tutoriales de maquillaje. Todos conocéis esos cuadros que representan latas de sopa, cajas de detergente, botellas de refresco. No digáis que el fetichismo de las mercancías no está por todas partes, que el culto a los logos no nos ha ganado el corazón. Ayer vi un coche usado lleno de rayas y abolladuras que llevaba una pegatina de Apple.

Todos sabéis que Warhol se retrataba constantemente a sí mismo. Y tal vez sepáis también que nunca asistía a una fiesta sin su cámara polaroid. Fotografiaba a los famosos y los famosos hacían cola para ser fotografiados. No digáis que Warhol no supo antes que vosotros que un selfie podría saciar toda la vanidad del mundo y que etiquetar a esa gente a la que a veces desprecias como parte de tu decorado podría volverse una adicción. Lo que cuenta no es quién eres, sino quién creen que eres, dijo Warhol. No quiero ser inteligente porque ser inteligente deprime, dijo Warhol.

No digáis vosotros que no dio en la diana.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s