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El último post de 2016. A mí siempre me ha gustado hacer recapitulación cuando se termina un año, recapitulación de cualquier cosa recapitulable. Cuando era crío, incluso montaba un ritual cada 31 de diciembre, anotaba los discos, las películas y los libros que más me habían gustado a lo largo de los doce meses anteriores, ponía cuidado en elegir la primera canción que escucharía después de medianoche, me montaba mi propia película y hasta le atribuía cualidades mágicas o premonitorias a todo lo que hiciera en las primeras horas del año nuevo. Imagino que estas supersticiones las debí abandonar cuando me hice algo mayor y el primero de enero se convertía sin fallo en una borrachera a bajo cero y una resaca infernal, aunque lo de la primera canción del año lo he seguido manteniendo.

No he conseguido dejar Facebook. Esta vez he aguantado una semana y media, lo que mejora en tres días mi marca anterior. Me ha podido el mono, un orangután feo y violento. He bloqueado a gente que me irrita, he troleado un poco en el perfil de Víctor Lenore y estoy en esa fase de autoengaño en que me aseguro a mí mismo que puedo usarlo tomando precauciones y leyendo en diagonal a todo el mundo para no soltar espuma por la boca. Es como tratar de convencerte de que puedes reducir la dosis de cocaína, meterte menos, hacerla durar más, aliviar tu bolsillo y proteger tu nariz. Un golpe maestro, mucho mejor pensado que dejarla.

A lo mejor el libro que más me ha gustado este año es “El día del Watusi” de Francisco Casavella. No lo había leído antes. Me compré la reedición tres-en-uno con las tres novelas unidas. Lo empecé en mi antigua casa y lo terminé en la nueva. “Solos en Londres” de Sam Selvon también estuvo bien. Y la biografía de Lemmy Kilminster.

No os fiéis mucho de la lista de lo mejor del año del último podcast. En realidad la música que más me ha gustado este año pasado no es de este año pasado. Y en realidad yo también pienso que, en el fondo, el último disco de Bowie es algo aburrido. Os mentí un poco.

El día de las elecciones fui a ver un concierto de Terrier en el que había cinco personas. Ainhara y yo llevábamos encima jamón, aunque no recuerdo por qué. Compramos pan en un chino y preparamos bocadillos para el grupo. Dos semanas más tarde estábamos en Madrid y nos encontramos al guitarrista en una tienda y yo le compré una Virgen. En otra tienda nos hicieron una foto con un single de Desmond Dekker. Vamos mucho a Madrid por este tipo de cosas.

felicidades

soy todo buenos deseos

Volví a Madrid dos meses después para ver el mejor concierto de mi vida. Death in June. Antes del concierto vi pasar a Douglas P. por delante de la puerta de un bar. Iba vestido de cazador dominguero, con un chaleco de camuflaje y una camisa negra. Parecía un señor jubilado volviendo de un día de caza en la sierra. Dentro del bar había camareros con pajarita y góticos de mediana edad. Era como una mezcla entre “Jara y sedal” y una película de Tim Burton.

Creo que no he ido al cine en todo el año. La última película que he visto es “Medea” de Pasolini. Estoy a un milímetro de ir de listo.

Hice una mudanza. Me quedé cojo el 1 de agosto. Se me pasó para el 15. Me dejé bigote.

He publicado artículos en dos periódicos. Mi vida es rara.

Y este año me gustaría dar clases de dibujo.

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