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¿Habéis visto el tráiler de Alien: Covenant? Es distópico, joder. Ya sé que todo lo que rodea a Alien es distópico, desde la primera película. Pero es que el grado de distopía va aumentando de entrega en entrega hasta que algún día, en no mucho tiempo, lo engullirá todo sin vuelta atrás.

Si visteis Alien: Prometheus tal vez salisteis con la misma sensación de haber sido atracados a mano armada que yo. Aquello era un sindiós con un guión en el que no había más que refritos de mil escenas de todas las anteriores películas y que terminaba con otra reencarnación de la Teniente Ripley (esta vez Naomi Rapace) y el humanoide antipático (esta vez Michael Fassbender) buscando respuestas en la inmensidad del Universo a bordo de una nave prestada. El humanoide estaba algo averiado y de hecho era un tipo bastante poco fiable que se teñía las raíces y daba una nueva dimensión cósmica al concepto de mariquita mala. Todo lo demás eran sinsentidos y cabos sueltos que importaba una mierda amarrar.

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me llamo David y tengo hora en la peluquería

De modo que la saga debería continuar con ellos dos en el planeta de los inquietantes colosos que dieron origen a la vida en la Tierra para tratar de resolver algo. Pero no. Covenant opta por algo mucho más distópico: desentenderse de ellos y enviar otra tripulación más al espacio. Es asombroso el número de tripulaciones que ya llevamos enviadas al espacio exterior para, sistemáticamente, ser destrozadas por Alien. Yo he perdido la cuenta. Los currelas del Nostromo, el comando de Marines galácticos de Aliens, los científicos de Resurrección, la pandilla nerd de Prometheus… Si a lo largo de toda la saga flota la idea de que el Monstruo es un trofeo codiciado por siniestros poderes empresariales capaces de sacrificar a quien haga falta, ahora podemos pensar que a lo mejor su táctica consiste en alimentarlo enviando tripulación tras tripulación para la hora de la cena.

Soy un gran fan de “Alien”. Contiene una de las más audaces metáforas sociales que he visto en una película. Y el hecho de que esa soterrada denuncia del capitalismo salvaje use como pretexto una historia de serie B me parece sencillamente admirable. Cierto que la ciencia ficción es buen terreno para la crítica política y que son muchas las películas que, sobre todo en los 80, retrataron esa sociedad hipertecnológica en cuyas sombras se cometen las peores aberraciones. Los replicantes-trabajadores esclavos de Blade Runner, el pérfido magnate que pretende expropiar el oxígeno escondido en marte de Desafío Total… Hay muchos ejemplos, pero Alien está por encima. Que apenas unos años después del éxito mundial de Star Wars alguien plantee una película de naves espaciales y alienígenas peligrosos usando como protagonistas a una cuadrilla de transportistas laboralmente desmotivados que se juegan el tipo en un planeta desconocido porque si no lo hacen no les pagan es una genialidad. Olvidad a los contrabandistas interestelares, a los imperios y a las princesas con ensaimadas en la cabeza. Los protagonistas de Alien son currantes explotados a los que el patrón jode la vida a base de riesgos laborales.

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oh, mira, un Kinder Sorpresa

Lamentablemente, la saga ha ido hundiéndose desde entonces. James Cameron la estropeó con sus fuegos artificiales, David Fincher podría haberse ahorrado su imitación del original, Jeunet firmó una secuela pavorosa y el propio Ridley Scott terminó de cagarla con el pastiche con el que pretendía relanzar la mitología Alien. Lo único esperanzador es que es difícil entregar una película peor… aunque ya ha sucedido antes. Esa versión de “Nature Boy” que suena en el tráiler me tiene frito, es un mal augurio, os lo digo gratis.

En el trailer de Covenant hay dos tipos de cosas: las que no entiendes y las que hartan. No entiendes qué fue del androide teñido, por qué aparece sentado delante de una ventana, qué demonios pinta en otra nave que no es la nave en la que lo dejamos cuando se supone que iba a resolver los enigmas pendientes. Tampoco entiendes qué ha sido de aquellos cabezones a los que iba a preguntar. Todo lo que sabes es que lo vuelven a mandar con otra misión en la que acabará sucediendo lo mismo: la gente encontrará de nuevo la misma nave con forma de croissant y ese huevo viscoso al que llevan 38 años asomándose inocentemente. Luego a alguien le saldrá una bestia cósmica de dentro, con la única novedad de que ahora parece que se abre paso por la espalda en lugar de hacerlo a través del pecho. El bicho matará gente. Algo explotará. Al final alguien saldrá vivo aunque quedará abandonado. 

Y entonces enviarán otra tripulación. 

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