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Hoy, 20 de febrero de 2017, Kurt Cobain cumple 50 años. Ha interrumpido la gira de presentación de su último disco en solitario (The Chill remains, editado por Bella Union) a causa de un principio de neumonía derivada de su bronquitis crónica, aunque Pitchfork ha insinuado que podría tratarse de una recaída en su adicción a los fármacos (nadie quiere mencionar la heroína desde que anunciara haberse desenganchado completamente en 2001). Cobain ofreció un par de conciertos en Toronto y Washington -sus primeras apariciones públicas en un año- a finales de enero, en los que dio muestras de desorientación y cansancio, reduciendo el set a apenas una hora. Las especulaciones sobre su salud y la imagen descuidada que ofrecía, su larga barba desordenada y su sobrepeso han llenado las páginas de la prensa especializada desde entonces.

Su hija Frances Bean lo ha visitado en la casa de Seattle que adquirió tras su conflictivo divorcio con Courtney Love, y ha declarado que Cobain se encuentra fatigado y que deberían dejarle en paz.

Desde la disolución de Nirvana en 1997, tras la edición de su sexto disco (Fallen Combo, publicado por DGC), Cobain ha seguido una carrera irregular a lo largo de cinco discos que, en su mayoría, han pasado totalmente inadvertidos. Ni las buenas críticas obtenidas en su debut (Ghost Potato, de 1999, editado por Sub Pop) ni su leyenda de padrino del grunge sirvieron para que Cobain recuperara el éxito cosechado con Nirvana. Sus pésimas relaciones con los demás miembros de la banda (hasta en tres ocasiones se enfrentaron en los tribunales por los derechos sobre las canciones de su último disco juntos) y su desastrosa vida personal (al divorcio de Courtney Love hay que sumar su breve matrimonio con la cantautora Joanna Newsom, su tóxica relación con la actriz Christina Ricci o las numerosas detenciones de que fue objeto por cargos como la posesión de armas o embriaguez pública) terminaron haciendo de Cobain un personaje taciturno y antipático.

Todas las alarmas saltaron hace un año, cuando Cobain aceptó aparecer en un concierto especial de homenaje a David Bowie celebrado en Nueva York. Su errática versión de The Man who sold the World, que abandonó a mitad de interpretación arrojando la guitarra al suelo mientras murmuraba ojalá me hubiera pegado un tiro, desató los peores rumores.

Esperamos que te recuperes, Kurt.

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