Home

Llevar un blog es una de las cosas menos útiles que existen. No tenía mucho sentido hace diez años, pero hoy es directamente absurdo. Las únicas personas que siguen llevando blogs son o demasiado mayores para adaptarse a las redes sociales o demasiado ingenuas para percibir su inutilidad, aunque podríamos considerar que también pueden ser demasiado narcisistas. Hacedme caso; o tenéis mucho dinero para viajar y podéis ganaros la vida colgando fotos de vuestra cómoda existencia repartida entre Hong Kong, San Francisco y Berlín o lo mejor es que lo dejéis. Nadie va a leer vuestras recomendaciones editoriales. La opinión que os merece la última novela de Vila Matas no interesa ni al propio Vila Matas. Y en cuanto a vuestra colección de discos, absteneos. Ese disco de Lou Reed que la crítica no suele considerar entre los más brillantes pero que os arrastra al desmayo seguirá siendo algo apasionante solo para vosotros.

Dicho lo anterior, creo que “No Questions asked” es un disco fantástico de The Flesh Eaters. Lo compré en Amazon, y eso es algo que me callaría si no fuera porque resulta lo más gracioso de todo: Amazon, donde te venden lo mismo una aspiradora de mano que un disco de punk rock, Amazon, donde te envían los pedidos en sarcófagos de cartón de diez veces el tamaño de lo que has comprado, Amazon, donde consiguen que cualquier cosa que desees parezca una falsificación de sí misma. Creo que tampoco pagan bien.

No Questions asked” es un disco grabado en 1980. The Flesh Eaters eran una banda punk de Los Ángeles. Todo eso metido en un paquete postal con una sonrisa estampada y varios metros de papel arrugado haciendo de amortiguador. “No Questions asked” suena mal (un disco de punk rock tiene que sonar mal, o de lo contrario no es verdaderamente un disco de punk rock). Me alivió comprobar que el mío suena mal y que no ha sido regrabado por Amazon, remasterizado, recompuesto o rediseñado. The Flesh Eaters nunca sonaron bien, y creo que es evidente que pusieron todo el cuidado en evitarlo. De manera que el alivio viene por encontrar que el fondo sigue intacto aunque el artefacto huela a nuevo y salga de una caja de cartón -ascendida a packaging– enviada desde una estantería industrial en una nave de las afueras de algún polígono al que llegó como parte de un lote de discos reeditados y prensados en vinilo de mayor calidad que los originales. Sigue sonando a chatarra. The Flesh Eaters siempre sonaban a chatarra, a cementerio de coches.

No os robaré mucho más tiempo. “No Questions asked” tiene unas cuantas canciones adorables por molestas, podría recomendároslas todas a la vez. Y tiene “Dominoes“, que es mi canción preferida de The Flesh Eaters. Compré “No Questions asked” por “Dominoes“. Puedo pasar bastante rato poniéndola una y otra vez. Suena como Richard Hell intentando sacarse un escorpión del zapato. También compré un disco de Richard Hell en Amazon. Aunque ya nadie sabe quién era Richard Hell, ni quiénes eran The Flesh Eaters. Tal vez debí enterrar la caja de cartón y rezar un responso.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s